La Iyaya

La Iyaya: El ente que no debería ser

La Iyaya, el ente que no debería ser, es una entidad antropomorfa, es decir un ser con apariencia humana, que suele aparecer en Japón. Su principal característica, es tener el cuerpo de una joven mujer, y de manera contradictoria, el rostro de un hombre de edad avanzada.

Características

La Iyaya, es descrita con el cuerpo de una joven mujer, de atractiva silueta, lo que permite que los hombres se sientan atraídos hacia ella. Para reforzar esta imagen de belleza, suele portar prendas elegantes, ostentosos tocados y detalles que la hagan llamativa.

De frente, su rostro es el de un hombre de edad madura o avanzada, con facciones desagradables. Por su condición especial, la Iyaya suele ocultar su cara agachándose, dándose la vuelta o con la tela de su ropa; descubriendo su rostro, solo cuando propina el susto a su victima.

Otra versión de la leyenda, señala que el rostro de la Iyaya, sí corresponde a su sexo; entiéndase, que es el rostro de mujer, pero de edad avanzada o de facciones repulsivas, razón por la que la confunden con el rostro de un hombre.

Finalmente, aunque se considera que la condición de esta entidad es permanente; otra versión de la leyenda, afirma que la Iyaya modifica su rostro a voluntad; por lo que de día muestran el rostro de una mujer hermosa para poder convivir con la sociedad, mientras que de noche es cuando manifiesta su verdadero aspecto.

La Iyaya 2

Encuentro con la Iyaya

Cuando la Iyaya ha seleccionado a su víctima, esta aparece en el radio de visión del hombre seleccionado, ocultando el rostro o dando la espalda; por lo que es posible que el individuo se sienta atraído por la supuesta “mujer”.

Si la victima intenta contactar con la Iyaya, esta mostrará vergüenza o timidez, intentando alejar al hombre con sus brazos o exclamando las palabras “iya”, “iya”, que significaría “no” en japonés, como se mencionó al principio. Si el hombre insiste en continuar, la Iyaya descubrirá su rostro, aunque en algunos relatos, se describe un choque de miradas previo, un escalofrio antes del susto mayor.

Una vez revelado el verdadero rostro de la Iyaya, esta se desvanecerá en la oscuridad del entorno, a veces en silencio y otras riendo a carcajadas, como quien hace una broma y la disfruta. La víctima quedará sólo impactada por el susto, por esta razón es que se considera que la Iyaya no es del todo una entidad maligna, pues no propina daño físico alguno, al menos que el hombre sea de corazón débil, por lo cual puede enfermar y morir.

Una vez que la Iyaya ha cumplido su cometido, procederá a buscar a su próxima víctima en lo que resta de la noche.

Zonas de Aparición

Es un ser que aparece solo en las noches, y aunque prefiere las zonas con escasa iluminación, gusta de merodear en lugares cercanos a los poblados humanos, pero con poco tráfico, para poder sorprender a sus víctimas y desvanecerse en las sombras; por lo que es común encontrarle en caminos, calles y callejones.

Mujer con cara de hombre

Imaginario en las Leyendas

Esta entidad, perteneciente al folklore japonés, es considerada un Yokai, un ser del que se desconoce su verdadero origen y apariencia, pero que suele convivir con los humanos.

El nombre de la Iyaya, puede proceder de dos partes, la primera, de  la palabra “No” en japonés, la cual es “Ïe”, pero expresada con cierta vergüenza, suena como “Iya”; misma que al ser dicha varias veces por esta entidad, le otorgó este nombre;  la segunda, es la expresión japonesa: “Ara Idaya”, que significa “Oh no”, un término que se utiliza para expresar desagrado o algo que no es posible.

Por su descripción morfológica, se puede deducir que la Iyaya es una entidad coercitiva, nacida para corregir el comportamiento de los hombres, esto es más notorio al observar a sus víctimas y la ironía de que tenga un rostro masculino; además de que en las ilustraciones se remarca la imagen de una persona considerada perversa o lasciva en la sociedad japonesa.

Otra idea, es que también haya nacido para condicionar el comportamiento de los viajeros o trasnochadores, una segunda condición para que la Iyaya te seleccione como víctima; por lo que con esta leyenda se evitarían incidentes con las jóvenes de la localidad.

Aunque en la obra ilustrada de Senkei, podemos verle frente a un río, en donde revela su naturaleza sorpresiva con el reflejo de un afluente, y la guía de Quaterni lo clasifica como ente de lluvia, las escasas descripciones de este yokai no parecen vincularlo al agua o la naturaleza, sino a los centros urbanos y sus alrededores, en donde puede encontrar a sus víctimas con mayor facilidad.

La Iyaya 2

Similitud con otras leyendas

Existen en el sur de México y Centroamérica, seres de constitución teriomorfa, es decir, que muestran el cuerpo de una joven y atractiva mujer, pero su rostro es el de un animal, como la Segua o la Siguanaba que muestran la cabeza de un caballo; mientras que, en algunas partes de Chiapas, se habla de entidades que presentan una constitución joven de día y para la noche han envejecido; el caso de la Pyongbachuwe, y aunque también tienen una función correctiva en el comportamiento masculino, el contacto con estas entidades, suele ser sexual y violento, traumatizando a la víctima u orillándole a su deceso.

 

FUENTES

  • Seiken Toriyama, Guía ilustrada de monstruos y fantasmas de Japón, Jose Luis Ramírez, ed., Isami Romero Hoshino trad., (Quaterni: México, 2014), 336
  • Yokai.com, “Iyaya”, consultado el 20 de marzo del 2021, http://yokai.com/iyaya/
  • Japonia-Info, “Iyaya – porque no significa no”, subido el 05 de septiembre del 2019, consultado el 20 de marzo del 2021, https://japonia-info.pl/iyaya-bo-nie-znaczy-nie/
  • Cuentos de un Yokai, “Iyaya –否哉”, subido el 25 de enero del 2018, consultado el 20 de marzo del 2021, https://cuentosdeunyokai.wordpress.com/tag/guaisai/

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