Depósito de Agua 2

Dentro del depósito de agua

Trabajé como técnico de mantenimiento pluvial en una gran fábrica. El trabajo era en esencia sencillo, con la ayuda de otros dos compañeros, lavaba, pintaba o reparaba cada depósito de agua. Lo complicado, era la inmensidad de los depósitos, la lejanía de estos y que era un trabajo nocturno.

Fue en mi primera noche, que mis compañeros decidieron hacerme la clásica novatada, olvidaron a voluntad unas tarimas y tras montar las escaleras externas que permiten el ingreso al depósito de agua, se fueron a buscarlas, dejándome solo en aquel descampado.

Mientras esperaba, subí a la plataforma anexa al depósito y encendí un cigarrillo.

Estaba perdido en mis pensamientos, cuando escuché un fuerte golpe en el borde metálico, alguien, golpeaba desde el interior del depósito de agua.

Depósito de Agua 1

Desde el interior

Exaltado, pregunté quien estaba dentro, y pude escuchar de manera clara, la respuesta.

-Hola, puedes escucharme, -hablaba alterado-, me llamo Felipe, soy del equipo 3, soy nuevo, ya hace horas que estoy aquí atrapado-.

La respuesta me dejó helado, entendía la broma que me estaban haciendo, pero dejar a alguien dentro del depósito de agua por horas, era desalmado. Subí por la escalera, a la parte superior, intenté buscar al compañero atrapado, pero el depósito estaba sumido en la oscuridad.

Bajé a toda velocidad, por el lazo y una linterna, y al encontrarlos, regresé igual de apresurado. Antes de comenzar a hacer nudos, iluminé el interior del depósito de agua con la linterna, pero la potencia apenas me permitía ver la silueta de Felipe, que indicaba con los brazos que estaba bien.

Monté el lazo y lo aventé al interior, se escuchó como este golpeó con el suelo metálico; pero Felipe no se acercó a la cuerda, pregunté si todo estaba bien, más este se había agazapado en uno de los bordes del depósito de agua.

No entendí por qué, pero algo me dijo que bajara a hablar con él, busqué mis arneses para sujetarme al lazo, pero no los tenía a la mano, a pesar de que sabía que era peligroso descender a esa altura, decidí comenzar a bajar.

Depósito de Agua P

Los que se quedaron

Estaba comenzando el descenso, cuando escuché que me gritaron desde el descampado. Eran mis compañeros, que asustados corrían hacia mí, gritando que me detuviera.

Asustados, subieron hasta donde me encontraba, y sin preguntar, comenzaron a deshacer los nudos del lazo; al ver lo que hacían, me alteré e intenté insistirles que Felipe del equipo 3, se encontraba adentro, pero no me hicieron caso.

El lazo, se resbalo por el borde metálico hasta escucharse el golpe con el suelo del depósito de agua. Enojados, mis compañeros comenzaron a discutir entre ellos, culpándose por haberme dejado sólo.

Uno de ellos, se volteó de pronto, sacó su linterna con mayor potencia, e iluminó el interior del depósito, no había nada.

Ya más tranquilo, me explicaron que son las almas de aquellos que fallecieron trabajando en el depósito, por no poner su correa de seguridad o por otros accidentes.

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