la entaconada P

La entaconada de la 20 de Enero

Ocurrió allá por los años 50, cuando vieron por primera vez a la entaconada; fue en la séptima cuadra de la calle 20 de Enero, en la ciudad de León, Guanajuato. En una de las tantas casas que se podían apreciar en los paralelos de aquella vía; existía un departamento, en donde vivía un curtidor de apellido Ramírez.

Era de noche, una madre y una hija, aguardaban la llegada del padre de la casa. Aquella fría noche de viernes, las farolas se encontraban apagadas y los transeúntes, así como los autos, ya no circulaban.

Para hacer menos angustiosa la espera, ambas mujeres se abrigaron y salieron al balcón, anexo al departamento. Mientras la mujer mayor apreciaba el horizonte citadino; la menor, jugaba con sus muñecas. Así estuvieron varios minutos, hasta que la pequeña, señaló asustada hacia la calle.

La entaconada

Iluminada sutilmente por las luces de las casas, se desdibujaba una mujer alta y delgada, ataviada de negro. La extraña mujer, caminaba torpemente por la acera; sus movimientos caóticos, eran acompañados por un fuerte y constante sonido de tacones.

Posiblemente estaba alcoholizada, o tenía algún problema mental. Pese que verla provocaba escalofríos, estaba muy lejos de ellas, como para presentar alguna amenaza. La madre calmó a la niña, e intentó distraerla, pero aquel ruido constante de tacones, le recordaba que la entaconada seguía ahí.

El sonido de un automóvil a lo lejos, les recordó la razón por la que esperaban afuera. A lo lejos, se divisaba el vehículo del Sr. Ramírez; quien avanzaba rompiendo las sombras con el haz de luz de su motorizado.

Para ver mejor, las mujeres se recargaron en el barandal de hierro; más la sonrisa que apenas se dibujaba en sus rostros, pronto se desvaneció; cuando vieron a la entaconada correr furtivamente al encuentro del vehículo. Las mujeres cerraron los ojos, a la espera de lo peor.

El Sr. Ramírez, intentó esquivar a la mujer en vano. El auto golpeó de lleno a la entaconada, y esta voló varios metros hacia adelante. Asustado, el curtidor bajó del vehículo para auxiliar a la infeliz, pero su sorpresa fue mayúscula; cuando aquel bulto que yacía recostado en la calle, se irguió ante él, sin heridas aparentes.

La entaconada parecía más alta y amenazante, ya no se movía de manera caótica, sus pasos eran firmes; en dirección al curtidor, quien había perdido la postura y se arrastraba por el empedrado. La madre dejó escapar un grito agudo de terror, y ha de haber sido tal el sonido; que hizo retroceder a la entaconada.

la entoncada 2
De acuerdo al relato, la entaconada es un ser metamorfo, capaz de cambiar su forma en instantes, de una mujer a un perro. Leyendas de León

Perro Negro

Como si el horror no fuera ya suficiente; los Ramírez, fueron testigos, de como aquella extraña mujer, se transformaba en un amenazante perro negro.

Ojos rojos, garras afiladas, fauces viciosas; aquel animal, salido de las peores pesadillas, se lanzó contra el curtidor, que seguía petrificado en el suelo. Cuando estaba a punto de lanzar la mordida mortal, la bestia se detuvo y volteó su mirada al balcón; las mujeres se habían puesto de rodillas y rezaban en voz alta, clamando la protección de su creador.

Aquella devoción pareció perturbarle. Llena de rabia regaló otra mirada de odio al curtidor; antes de huir y perderse en la oscuridad.

Finalmente el Sr. Ramírez, pudo reincorporarse y regresó a su vehículo, todavía alterado,; subió las escaleras que llevaban a su domicilio y abrazó con alivio, a su hija y a su mujer. Varios días le llevaría recuperarse, la entaconada le seguía asolando en los sueños.

Es por eso, que quienes habitan a lo largo de la 20 de Enero, recomiendan, que si escuchas ruidos de tacón por las noches; no salgas, quizás te encuentres a una mujer extraña o peor aún, un animal salvaje, listo para atacarte.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *